Las pérdidas y las recuperaciones no son simétricas. Una reducción del 10% necesita una ganancia del 11,1% para repararse. Una reducción del 25% necesita un 33%. Una reducción del 50% necesita el 100% (una duplicación total) y una reducción del 75% exige el 300%. Los porcentajes que pierdes y los porcentajes que debes recuperar viven en diferentes escalas, porque cada pérdida reduce la base sobre la que debes ganar tu recuperación.

Esto no es matemática avanzada, pero casi todos los recién llegados planean como si una caída del 30% pudiera repararse con una serie de buenas operaciones del 30%. El mercado no le debe a nadie esa simetría, y la aritmética silenciosamente garantiza lo contrario.

¿Por qué el agujero se profundiza más rápido de lo que se llena?

Caiga de $10.000 a $9.000 y los $1.000 que faltan ahora deben ganarse con una cuenta de $9.000: una tarea del 11,1%. Caiga a $5,000 y la mitad faltante debe ganarse con la mitad restante: 100%. El porcentaje de recuperación es pérdida ÷ (1 − pérdida), y ese denominador es el villano: cuanto más profundo es el agujero, más pequeña es la pala.

La consecuencia práctica es que las caídas superficiales son baratas de reparar y las profundas están cerca del terminal. Una estrategia que arriesga poco por operación mantiene cada reducción en la zona barata. Una estrategia que arriesga mucho convierte una racha de derrotas ordinaria en un agujero del que la propia tasa de ganancias de la estrategia tal vez nunca salga.

La reducción máxima es la estadística honesta

Los registros de seguimiento anuncian devoluciones. El número que merece su atención en primer lugar es la caída máxima: la mayor caída de pico a mínimo que jamás haya experimentado la curva de acciones. Te dice tres cosas que esconde una cifra de retorno: cuánto dolor la estrategia considera normal, qué tan cerca ha estado ya de la ruina y lo que habrías soportado si hubieras comenzado en el peor día posible.

Una rentabilidad anual del 40% con un drawdown máximo del 35% no es una buena estrategia para tener un buen año; es un lanzador de monedas con traje. Cuando compare sistemas, incluido cualquier cosa que publiquemos, compare las reducciones antes de las rentabilidades.

Leyendo un historial:Cualquier página de rendimiento que muestre rendimientos sin reducción máxima ha respondido la pregunta fácil y se ha saltado la importante. Trate la omisión en sí como información.

Mantener el agujero poco profundo

Todo en esta lección aboga por los mismos tres hábitos: arriesgar una pequeña fracción fija por operación; respete la correlación entre sus posiciones abiertas para que tres operaciones no puedan cavar un agujero profundo juntas; y juzgue cada sistema por la reducción que le pide que realice, no por el retorno que ofrece. Los traders que perduran no son los que se recuperan de profundas caídas: son los que nunca permiten que la aritmética se vuelva tan costosa.

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